5 consejos para hablar de sexo con nuestros hijos y prevenir los abusos

No recuerdo como era su rostro y menos que edad tenia, solo se que era mayor y mas grande que yo. Aun puedo recordar su cuerpo largiducho y sus dedos en forma de serpientes sobre mi.

En esa época mi madre nos llevaba a mi hermana y a mi a las reuniones que asistía. No recuerdo si era un club deportivo, una reunión de lectura o algún tipo de grupo de ayuda o despertar espiritual.

Mientras los adultos hacían sus actividades planificadas en la sala, los niños estábamos en la habitación contigua jugando, luchando, viendo la televisión, etc. Entonces fue cuando de pronto llego el y entre juegos comenzó hacerme cosquillas.

No recuerdo con precisión que edad tenia, pero seguro fue entre 9 y 10 años. No era una niña pequeña pero tampoco era una adolescente. Recién me comenzaban a salir los pecho y eso sucedió cuando tenia 10 años. Eso igual no importa ya que el no estaba tampoco interesado en esa parte.

Me hacia cosquillas en la esquina, también sobre los muebles verdes y viejos. Comenzó hacerme cosquillas por los brazos y luego en mi vientre y me quede inmóvil. Luego sus dedos descendieron abriéndose paso entre piernas y me hizo cosquillas ahí abajo. En un principio pensé que era un accidente pero sus dedos no se quitaron. Nunca antes me había sentido así.

Mi madre siempre nos inculco que nuestros cuerpos, eran solo nuestros y que nunca nadie debía tocarnos de una manera que nos haga sentir incómodos. Yo era una niña y cuando me sucedió eso no supe si a esa incomodidad se refería.

Cuando fuimos nuevamente la reunión fue la segunda vez que sucedió, tuve en ese momento la sensación de que esto estaba mal. Me di cuenta  que si volvía a pasar esto ya no era un accidente.

Mi madre en esa época era una fuente de seguridad y protección, muchas personas decían que nos sobreprotegia. Ella siempre nos enseño a reconocer que era lo que estaba bien y lo que estaba mal, sobre todo con lo que sucedía con nuestros cuerpos. Por la zona habían ocurrido secuestros de niños y nosotras siempre supimos que no debíamos recibir dulces de extraños o nos mantuviéramos alejadas.

Siempre nos enseño a sentirnos cómodas con nuestro cuerpo. Siempre solíamos usar los nombres reales (vagina, pene, senos). Sabíamos cómo se hacían los bebés. Sabíamos que los sentimientos sexuales eran normales. Si tocamos nuestras propias vaginas, nunca nos dijo que nos detengamos, pero que deberíamos hacerlo en privado. Nos dijo que había terminaciones nerviosas que hacían que tocarse «se sintiera bien», pero que éramos las únicas que podíamos hacerlo.

Quizás sea extraño para algunos pero yo ya sabia toda eso a los 9 o 10 años y lo que me sucedió fue hace 30 años. Sabia que podía contárselo a mi mamá y que ella me protegería.

Cuando se lo dije, ella se enojo mucho, no conmigo, si no por lo que pudo haberme pasado. Ella estaba orgullosa de mi por contárselo y no quedarme callada, me dijo que lo correcto fue haberle dicho.

Se que el tipo de abuso sexual que experimente no fue de las peores comparado con historias de otras personas. Pero fue algo. Algo paso. Este tipo de cosas pueden ser mas comunes de lo que crees.

Estas cosas suceden y si no se abordan de inmediato podrían escalar fácilmente. No se que podría haber sucedió si me hubiera quedado mas tiempo con mi abusador, o si no hubiera dicho nada por miedo y seguiríamos asistiendo a esas reuniones. Doy gracias a que las cosas fueron diferentes.

Doy gracias a mi  madre por sacarme de ese lugar, doy gracias por nunca mas regresar a ese lugar.

Actualmente soy madre y les brindo la misma información a mis hijos. Quiero que mis hijos sepan cómo funcionan sus cuerpos, sobre el sexo, sobre los límites. Estas cosas han estado en la conversación desde que eran pequeños. Trato de conversar de todo. Quiero que confíen en sus instintos si algo no se siente bien y que puedan venir a verme y confiar en mi.

Si queremos que nuestros hijos nos digan cuándo les sucede algo sospechoso, debemos prepararlos. Necesitamos que tengan el lenguaje, la autoconciencia, la confianza. No pases por alto los detalles de lo que es posible, lo que podría pasar. Nada de eso debería sentirse tabú para discutir. Si el sexo se siente como algo que debe ser un secreto, se mantendrá en secreto, especialmente cuando cruza la línea en el abuso.

Te dejo algunos consejos sobre como prepara a tus hijos.

1. Habla siempre con la verdad sobre el sexo. No les mientas u ocultes las cosas.

Se que es difícil para los padres hablar de sexo con los hijos y mas si estos son pequeños. Mi hijo comenzó a tener curiosidad cuando tenia 3 años. Miramos fotos de bebes dentro del útero materno, entendió que para que los bebes nazcan antes debe a ver un acercamiento físico entre los padres y lo llamamos «abrazo» (luego se conversaba con mas detalles).

A medida que sus hijos crecen, es importante analizar las imágenes de sexo que se ven en los medios y cómo se comparan con la realidad.

2. Habla cobre el funcionamiento de sus cuerpos.

En mi experiencia evitaba los eufemismo para hablar sobre sexo, pero si deseas usarlo no hay problema. Pero ten presente que hagas lo hagas tienes que hablar abiertamente de las partes del cuerpo. Tus hijos deben saber cuales son sus partes privadas y cuales son sus funciones. De esta forma sabrán si lo que les ocurre esta fuera de lo normal.

También necesitan saber que ciertas partes del cuerpo les dan sensaciones placenteras cuando los tocan. Necesitan saber cuándo y cómo es apropiado para ellos autoestimularse, y no avergonzarse de hacerlo

3. Se explicito en que partes del cuerpo son privadas y que constituiría una violación de dicha privacidad.

Por mucho que odiemos pensar en algo que posiblemente le pueda pasar a nuestros hijos, es vital que estén preparados para esa eventualidad, en caso de que ocurra. Entonces necesitan saber que hay una lista muy corta de personas que pueden tocar sus partes privadas, y en situaciones muy específicas.

Entonces, un médico que examine a su hijo (en un consultorio médico, con usted cerca) sería apropiado. Y un padre limpiando partes privadas sería apropiado. Pero cualquier otra persona que examine, mire o toque, por alguna razón, no es apropiada. Su hijo debe saber esto y contarle de inmediato si sucede.

4. Enseñar sobre los limites corporales

Los niños necesitan saber que están a cargo de sus propios cuerpos, en cada situación . ¿No quieres besos extra de la abuela? Cortésmente dígale eso. ¿Quieres que se detenga el juego brusco? Tenga una buena palabra clave para eso en la casa.

5. La comunicación es importante, siempre dialogue con ellos.

Es importante tener un diálogo abierto todo el tiempo sobre las vidas de sus hijos. Sepa qué adultos participan en las actividades en las que participa su hijo (especialmente fuera de su presencia). Tenga una hora del día en la que realmente pueda sentarse y hablar con sus hijos.

NOTA

La información contenida en nuestros artículos no tienen la intención de reemplazar una atención psicológica. Si te identificas con lo leído o conoces alguien que lo padece, lo mejor es buscar ayuda profesional. Puedes contactarnos al Telf: (01) 765-2680

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