Psicología

Mitos y verdades sobre el suicidio: lo que necesitamos dejar de repetir

Conoce los mitos y verdades sobre el suicidio y por qué desinformar puede aumentar el riesgo. Hablar con responsabilidad es una forma de prevención.

El suicidio es uno de los temas más evitados y, al mismo tiempo, más distorsionados. Se habla poco y, cuando se habla, suele hacerse desde el miedo, el prejuicio o la simplificación. Esa mezcla no ayuda. Confunde. Y cuando se trata de prevención, la desinformación puede costar demasiado.

Desacreditar mitos no es un ejercicio académico. Es una necesidad social.

“Hablar de suicidio incita a hacerlo”

Este es uno de los mitos más extendidos y también uno de los más peligrosos. El silencio no protege; aísla. Diversas investigaciones muestran que hablar de forma abierta y responsable sobre el suicidio no incrementa el riesgo, sino que puede facilitar que la persona exprese lo que está viviendo.

Preguntar no implanta una idea. Preguntar abre un espacio. Y cuando alguien está atravesando un sufrimiento profundo, lo que más necesita no es silencio incómodo, sino escucha genuina.

“El suicidio ocurre sin señales”

Si bien existen casos impulsivos, en muchos escenarios hay señales de advertencia. Cambios marcados en el comportamiento, aislamiento, expresiones de desesperanza, comentarios relacionados con no querer seguir o sentir que no hay salida. No siempre se manifiestan de manera evidente, pero suelen existir indicios.

Minimizar estas señales bajo la idea de que “solo está exagerando” puede impedir que la persona reciba ayuda a tiempo.

“Solo buscan llamar la atención”

Este mito es especialmente dañino. Cuando alguien verbaliza pensamientos relacionados con el suicidio, no está haciendo un espectáculo; está comunicando dolor. Incluso si la forma de expresarlo parece ambigua o indirecta, debe tomarse en serio.

Desacreditar la expresión del malestar bajo la etiqueta de “manipulación” aumenta el aislamiento y la vergüenza. Y la vergüenza es un terreno fértil para el silencio.

“Solo las personas con trastornos mentales se suicidan”

Si bien ciertos trastornos incrementan el riesgo, el suicidio no puede reducirse a un único factor. Crisis vitales, pérdidas significativas, trauma, estrés intenso o acumulación de situaciones adversas pueden influir. La conducta suicida es multifactorial.

Simplificar el fenómeno impide comprender su complejidad.

“Es un acto de cobardía o egoísmo”

Este tipo de juicio moral no solo es injusto, sino profundamente estigmatizante. El suicidio suele estar vinculado a un sufrimiento psíquico intenso, donde la persona percibe que ha agotado sus recursos internos. No se trata de valentía o cobardía; se trata de dolor no elaborado y sensación de desesperanza.

Juzgar no previene. Comprender sí puede hacerlo.

Lo que sí es importante recordar

El suicidio es prevenible. La prevención no depende únicamente de especialistas, aunque la ayuda profesional es clave. También depende de entornos atentos, de conversaciones honestas y de una cultura que no penalice la vulnerabilidad.

El apoyo existe. Psicólogos, psiquiatras, líneas de atención y redes comunitarias están diseñadas para acompañar estos procesos. Buscar ayuda no es exagerar; es asumir que el sufrimiento merece atención.

Cualquiera puede verse afectado. No discrimina por edad, género, nivel socioeconómico ni apariencia externa. A veces, quien parece estar “bien” está atravesando una batalla interna que no se ve.

Y sí, muchas veces existen señales. No siempre son obvias, pero cuando aparecen cambios abruptos, desesperanza persistente o comentarios relacionados con no querer vivir, es importante no ignorarlos. Escuchar, acompañar y orientar hacia ayuda profesional puede marcar diferencia.

Hablar con responsabilidad es parte de la prevención del suicidio. No se trata de alarmar ni de simplificar, sino de generar espacios donde el sufrimiento pueda expresarse sin ser ridiculizado ni minimizado.

El silencio protege la incomodidad social. La conversación responsable protege vidas.

Si tú o alguien cercano está atravesando pensamientos relacionados con hacerse daño, buscar apoyo profesional inmediato es un paso fundamental. No hay nada exagerado en pedir ayuda cuando el dolor se vuelve abrumador.

NOTA

La información contenida en nuestros artículos no tienen la intención de reemplazar una atención psicológica. Si te identificas con lo leído o conoces alguien que lo padece, lo mejor es buscar ayuda profesional. Puedes contactarnos al Telf: (01) 765-2680

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